Hay días en los que parece que
las horas no me cunden. Me levanto a las 7 o 7:30 de la mañana porque me despierta la peque y pienso: “hoy a ver si hago esto, lo otro, o lo de mas allá” (también hago
listas mentales ejjejejej), pero…
Llega la hora de comer y casi no he tenido tiempo ni para poner a cocer unos tristes macarrones. Menos mal q eso se hace en un momento y no tengo q estar vigilando q no se peguen ni nada, y siempre puedo hacerlos a última hora q si no!! No se q comería.
La cuestión es que
la peque me quita mucho tiempo. Ya se mueve un montón (y eso q todavía no anda) y necesita vigilancia todo el tiempo. Si la meto en el parque aguanta un rato, pero si jugando se cae y no consigue sentarse otra vez, o ponerse en una postura un poco cómoda empieza a gritar
“ayayayayayaayyy” y tengo q ir a colocarla bien. Hasta q se cae 3 o 4 veces, entonces ya no quiere seguir ahí metida y tengo q sacarla y quedarme con ella jugando en el sofá o en el suelo.
Así, no puedo tener mucho tiempo para hacer nada.
Y si a eso le sumamos
el tiempo q pierdo en internet muchos días…jejejeje
Y por la tarde es lo mismo. La tía duerme una hora de siesta como mucho, así q tengo el tiempo justo de comer y recoger un poco la cocina antes de q se despierte. Luego ya sabéis, la merienda, a vestirnos y a la calle de paseo. Que es donde mejor esta.
Luego a casa a cenar y a dormir. Se duerme a las 9, que es cuando nosotros aprovechamos para cenar y sentarnos un poco a ver la tele. Porque a esas horas quien se va a poner a limpiar ordenar o recoger?
Por eso últimamente tengo el blog tan abandonado. Es q no se en qué momento sentarme tranquilamente para escribiros algo…
Aaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!! Y yo me quejaba cuando curraba de q no tenía tiempo para nada… pues anda q ahora!!!